REFLEXIÓN FINAL VII

13 diciembre 20141
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Por Guillermo Urios, expedicionario.

Ahora, a finales de año, es hora de recordar lo que ha acontecido a lo largo del mismo, y sin duda alguna, esta ha sido una de las experiencias más importantes de mi vida. Después de tanto tiempo, es hora de echar la vista atrás y de recordar lo que esta experiencia significó, así que gracias a todos los que la hacéis posible. Una vez más, gracias Javi, ya que sin tus insistentes palabras no estaría escribiendo estas palabras. Este viaje que nos ha llevado a un país que se encuentra a pocos cientos de kilómetros de mi casa, y nos muestra una realidad tan diferente a la vivida en el día a día. Y es que ha sido una sucesión de descubrimientos y ,al menos para mí, Marruecos era un gran desconocido, y la verdad tampoco se encontraba entre mi lista de prioridades de países que visitar.

Hace tiempo leí que viajar, y nosotros lo hicimos durante un gran período de tiempo, te convierte en extranjero en tu propia tierra. Soy valenciano, y después de este periplo ni mucho menos he dejado de tomarme una horchata con fartons; ni de criticar, como si fuese el mayor experto, una paella. Pero he vuelto siendo un extranjero en mi interior, y es que, este tipo de viajes te hacen conocerte y profundizar mucho en ese yo que todos llevamos dentro, y al volver a casa replantearte muchas cosas de esta rutina en la que vivimos.

La Ruta Inti, además de ayudarme a conocerme mejor, me dio la oportunidad de conocer un país mágico, el cual, a pesar de que tengamos frontera (y menuda frontera…), me resultaba un eterno desconocido, y por ende, a toda la cultura musulmana, de la cual conocía cosas, pero nunca había tenido la oportunidad de vivirlas tan intensamente. Y esta es, entre otras, una de las grandes ventajas que proporciona este viaje: no fuimos a Marruecos, vivimos Marruecos. Al entrar tanto en una cultura, recordemos que estuvimos en aldeas a las que la electricidad no había llegado hasta el 2000, te acabas fijando hasta en el más mínimo detalle; más allá de la plaza de Jamaa el Fna de Marrakech, de las curtidorías de piel con eso olor tan penetrante o del precioso azul de ChefChaouen cuya similitud con Santorini es más que evidente.

Y sí, no puedo dejar de compararlo con el otro viaje de estas características que hizo que cambiase como persona siendo todavía un crío y que tanto mundo me dio a conocer. Sería injusto no hablar de ello, gracias a la Quetzal conocí la Inti y tuve la oportunidad de volver a aprender de otras culturas. La Quetzal fue un viaje único, pero, como bien dicen, es iniciático, te da un lugar donde poder crecer; y aquí, dos años después, he vuelto a dar un pequeño salto…tener la oportunidad de convivir con gente tan dispar, de tantas ideologías, pero con la opinión bastante más clara, te hace enriquecerte de una manera descomunal. Y la verdad es que merece la pena, sin duda alguna, vivir esta experiencia de la RutaInti. En este viaje no eres un mero espectador, aquí eres un actor; y como ya he dicho, la edad es un punto a favor, esto hace que puedas aprender mucho más. La madurez que tienes para conocerte se agradece. Y es esto, el tiempo para conocerte, la gran ventaja en comparación ya que aquí encuentras muchos ratos para aislarte y divagar, debido a que no hay apenas actos institucionales.

Para qué engañarme, el viaje superó con creces mis expectativas. La realidad superó todo lo que había imaginado. Todos estos ratos, de los que no dispuse en otras ocasiones, me hicieron enriquecerme, ampliar mis horizontes y perspectivas. Y es que, recordar todo lo que hay más allá de los convencionalismos sociales, y, en especial, de la vida conformista que llevamos, dejando de lado la oportunidad de aprender y disfrutar con cosas ni mucho menos materiales.

Está claro que conocimos lugares únicos, quién me diría hace un año que subiría al pico más alto del norte de África, o que dormiría en el Sahara abrigado por un manto de estrellas. Pero siendo realistas, no importa a dónde sea el viaje, sino las personas que te acompañan. La verdad es que la oportunidad que te da este viaje es la de conocer a gente con la que difícilmente coincidirías en la vida del día a día. Allí formamos nuestro propio hogar, con unas reglas del juego, pero que poco a poco, entre todos, íbamos modificando. Allí vivíamos en nuestra pequeña burbuja, era un sueño del que nadie quería despertar; ese sueño que se vislumbraba en la cena de clausura y que parecía acabarse en la dura despedida en aquel Riad en Marrakech o en el tren volviendo a España, pero este sueño era real, la gente con la que convivíamos la sigues teniendo pasados los meses, aunque algunos amigos estén un poco bastante lejos…. Durante el viaje debatimos, no sólo de cosas mundanas, sino que también intentamos aportar nuestro granito de arena para cambiar un poco a mejor el mundo. Con todos esos debates, con todas esas charlas hasta altas horas, aprendimos, y aprendimos mucho, llegando incluso a convencerme de iniciar otra carrera, y de esto tiene buena parte de culpa Juan.

Por suerte, todo esto lo tenemos en nuestro interior, y será algo muy difícil de olvidar. A pesar de acabar muertos tras caminar por el desierto, o los 30 km que nos hicimos otro día, ambos con un sol de justicia, o la no despreciable subida al Toubkal, y con las piernas duramente machacadas, todos los momentos que vivimos en tales paseitos fueron únicos: ese sorbo que te ofrecen, o que ofreces, cuando desfalleces, ese mano que se tiende entre compañeros para superar entre todos el desafío, y es que eso era lo importante, hacerlo juntos, esa capacidad de superación siendo uno fue lo que nos caracterizó, éramos una pequeña familia, en la que tenías 50 amigos en los que confiar, incluida toda la organización, claro está.
Sin duda alguna, el esfuerzo del trabajo realizado mereció la pena, y es que oportunidades de este calibre pocas veces se presentan en la vida. Así que, si podéis, no dudéis en intentarlo.
Guille

One comment

  • Hernán Leibiker

    17 diciembre 2014 at 03:08

    Guille, me encantó tu reflexión. No pude evitar emocionarme con esas palabras. Te extraño, espero que la vida nos cruce otra vez. Hernán

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Matías es graduado en Ingeniería de Organización Industrial por la Universidad Politécnica de Valencia y scout. Es extrovertido, entusiasta y muy curioso.

Lluna Martí Fernández

Juanjo Cordero Macías, nacido en 1995, se graduó en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona y se ha especializado en periodismo científico y medioambiental.

Ha trabajado como redactor en la Agencia EFE y en el departamento de comunicación de la ONG conservacionista WWF. Además, trabaja para promocionar las energías renovables en España, de manera sostenible y en manos de las personas, con la entidad sin ánimo de lucro Ecooo.

Entró en el mundo de las rutas al realizar, de manera independiente, el Camino de Santiago y senderos por Europa. Participó en 'Ruta Siete' en el 2017 y ha viajado a Colombia, México y República Dominicana con la expedición 'Tahina-Can'.

Médica general nacida en Madrid en 1994. El voluntariado sanitario me ha permitido el lujo de descubrir culturas y personas increíbles en Ghana, Camerún, Perú, Brasil y México. Enamorada de la medicina psicosocial he trabajado con el Servicio Móvil de Atencion Sociosanitaria al Drogodependiente de la Comunidad de Madrid. Participé como expedicionaria de la Ruta Inti 2018: el Renacer del Sol. Me encanta la naturaleza, el deporte, viajar y aprender a través de otras personas.

Carme Honorato

Ana Tejedor nació 1997, en Sevilla. Es graduada en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Sevilla, habiendo hecho los dos últimos años en Santiago de Chile y Barcelona y Máster en Comunicación Científica en la UPF-BSM, Barcelona.
Actualmente está enfocada en la comunicación científica, en concreto en la producción audiovisual de contenido divulgativo.
Con luz y un buen enfoque se decide a grabar en cualquier momento.
Participante en la Ruta Quetzal 2012. Graduada en Comunicación Audiovisual. Soy una apasionada del vídeo, la fotografía y el sonido. Comunicar a través del lenguaje audiovisual es mi especialidad, grabando y editando vídeo de eventos, corporativo, documental y ficción.
He trabajado para televisiones locales (À Punt, Plaza TV) y nacionales (Antena 3). Actualmente soy cámara, jefa de imagen, sonido y postproducción, editora y finish, del programa Plaza Lifestyle en Valencia Plaza.
Además del vídeo, mis otras grandes pasiones son viajar (que no turistear), los perros y los cactus.

Mar es una persona que ríe (mucho), llora (bastante) y habla (aún más).

Si quieres escucharla bien, tendrás que estar bien cerquita de ella, porque Mar habla muy rápido y muy (muy) flojo. Podrás bromear (en cualquier momento) y al mismo tiempo hablar de las profundidades más profundas de la vida (en algún que otro ratito).

Sabe escuchar. A lo mejor por eso estudió medicina (o no, ni ella misma sabe por qué lo hizo). Y a veces escribe; si le caes bien, quizá salgas en su próximo relato. Y a ratos dice que quiere ser artista y aprende a tocar instrumentos. Hace cosas así.

También le va la marcha y huye de hacer las cosas porque sí. Ahora quiere empezar a prepararse para ser profesora y estar con criaturas y de mientras, hacer un porrón de cosas más.

 

Beatriz Lázaro Martínez

 

Ruth Juan Domínguez, estudiante de derecho, con múltiples aficiones y con ganas de conocer mundo.

Marta Fernández es profesora, óptica-optometrista, audioprotesista. Amante de los viajes y del deporte, disfruta trasmitiendo a sus alumnos la inquietud por aprender y conocer nuevas culturas.

 

Eva Ruiz es una apasionada del deporte, la educación y la naturaleza. Graduada en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y siguiendo su camino como educadora con el Máster de Formación del Profesorado en Secundaria y Bachillerato e investigando en el Departamento de Educación de la Universidad de Alcalá, aspira a convertirse en una futura docente que transmita valores a través del movimiento.
Por otro lado, compagina sus estudios con el ocio y el tiempo libre, disfrutando todos los veranos y durante el año, rodeada de jóvenes en diferentes experiencias educativas no formales, como campamentos o actividades extraescolares.
Eva piensa que la educación es el mayor acto de generosidad posible y que el mundo se ve más bonito con una sonrisa.

Mi nombre es Alberto, tengo 27 años. Con predilección por las nuevas experiencias en las que no sabes qué te encontrarás, el deporte y la montaña. Juntar todas ellas me lleva directamente a esta aventura y a poder compartirla con vosotros. Lo que define mi última gran pasión, conocer gente con las mismas inquietudes de las que poder aprender.

Leonor Canals Botas es politóloga y ha realizado un máster en Intervención Social con especialización en investigación y género en la UPNA.
Actualmente intentando realizar un doctorado, disfruta cosiendo mensajes feministas y anticapitalistas en camisetas y yendo de excursión al monte.

Curiosa, extrovertida y alegre. Próximamente graduada en Protocolo, Organización de Eventos y Comunicación Corporativa, siempre anda con algún proyecto en mente y abrazando lo que el futuro le depare.
Le encanta leer, el arte y el medio ambiente pero estar con gente y descubrir sitios nuevos la vuelven loca.