Crónica del día 4; día 20 de Julio

22 julio 2015
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Toledo amanece despejada, con un ligero frescor mañanero que nos envuelve y reconforta entre las tórridas jornadas que estamos viviendo durante estos primeros días. Esta noche hemos hecho vivac, soñando con las estrellas en la medida de lo posible.

Conforme el sol asciende y acorta las sombras, nosotros también subimos y apretamos el paso para llegar al casco antiguo de Toledo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Los expedicionarios realizarán una yincana por sus intrincadas y sinuosas callejuelas que acogen más de cien monumentos considerados Bien de Interés Cultural. En pequeños grupos descubren edificios emblemáticos y rincones mágicos. La belleza a veces se oculta en lugares apartados; esta ciudad tiene decenas de ellos.

A mediodía nos dirigimos al Ayuntamiento, situado en la misma plaza que la catedral y el palacio arzobispal, donde nos recibe la concejala de turismo y artesanía, que ejerce además como guía. Mientras nos ayuda a admirar el patrimonio interior, entre el que destaca la sala capitular, nuestra acompañante reflexiona sobre la relación entre la culturas, valor histórico de la ciudad de Toledo y uno de los pilares de nuestro programa.

Tras la comida disfrutamos de un tiempo libre, una buena oportunidad para seguir explorando Toledo, una ciudad que no cansa, que siempre se deja mirar. A media tarde, el grupo vuelve a juntarse en la puerta de Bisagra para la segunda sesión de talleres. Los profesores toman lugar —a la sombra, en un parque—, para las sesiones de pintura, improvisación teatral e historia y antropología para la expedición.

En torno a la cena concluye nuestra jornada. Antes tenemos una reunión general en la que tratamos el plan del día siguiente —por Toledo y Campo de Criptana—; después, uno de nuestros expedicionarios da una sesión teórica sobre astronomía, que será complementada en otra ocasión con la observación directa a cielo abierto. Este, con su bóveda plagada de estrellas, es el que vuelve a guarecer nuestro sueño, profundo por el cansancio pero feliz por la emoción de lo vivido hoy.