Crónica del día 11: 21 de Julio de 2016

26 julio 2016
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Por Azahara Franco, coordinadora del equipo de audiovisuales de Ruta Inti 2016:

 

Hoy ha sido un gran día, como no puede ser de otra manera en este viaje, en esta experiencia, en esta ruta, en nuestra querida Inti.

Hoy, al fin, he podido hablar con nuestra canaria, Gara. La tenía fichada desde que grabé su entrevista de selección en Madrid. Me ha gustado bastante la conversación con ella. Hemos hablado de la ruta, de la vida, de convertirse en adulto, de cómo vamos abandonando los hobbies a lo largo de la vida. Y de cómo merece la pena luchar por mantener las cosas de la vida que nos completan y nos hacen felices.

Antes de que me diese cuenta ya estábamos en, lo que España podríamos decir, la Casa de la Juventud o Centro Juvenil del Ayuntamiento de Lisboa. Mientras los expedicionarios pudieron disfrutar de la charla que la responsable del centro, yo me dediqué a hacerle una entrevista a uno de mis compañeros. Yo que me he propuesto entrevistar a toda la organización antes de salir de Portugal, tengo que aprovechar estos huequitos. Fue una conversación excepcional que publicaremos más adelante y que me servirá para guionizar videos futuros para Ruta Inti. Se trata de Marcos, un chico increíble y jovencísimo que me ha demostrado una madurez y una integridad sorprendente. La entrevista por supuesto fue genial y me dio un gran impulso para seguir con mi día. Para Marcos esta es su primera Ruta y además se ha metido en la grandiosa tarea de intendencia. Marcos me contó que estaba aprendiendo mucho y que era eso precisamente lo que buscaba al venir a la ruta en ese roll: aprender a cocinar, la logística, gestionar la vida para él será mucho más fácil después de gestionar un viaje de más de 70 jóvenes itinerantes por el mundo.

Tras esto he hecho tomas de la visita del centro. Un centro juvenil como pocos yo haya visto en mi vida. Con sala de música, biblioteca, sala de revelado, una futura radio, etc.

Para seguir con mi trabajo, al comenzar la gymkhana por el centro de Lisboa, me uní al grupo de expedicionarios que se dirigían a la Plaza do Comerço. Allí el Monitor Guille y nuestro director Nano, esperaban al grupo para proponerles las pruebas pertinentes y llenar de contexto este espacio tan emblemático. Por supuesto, Nano nos ha contado un montón de anécdotas y de acontecimientos históricos y los chicos han seguido hacia la siguiente prueba. Yo me he quedado con ellos con la intención de seguir con mis entrevistas, pero hoy nuestros amigos estaban un poco regular. Guille estaba un poco agotado y he preferido esperar otra ocasión, ya que es una persona clave y su entrevista ha de ser genial. Nano, por su parte creo que ha pasado hoy uno de sus peores días en ruta. Por lo visto tenía el hígado inflamado debido a una hepatitis que pasó en una de sus increíbles aventuras por países desconocidos. He de decir, que ha subido sin una queja toda la gran cuesta hasta el Castillo de San Jorge.
Al llegar arriba tras una interesante charla con Nano y Miguel, mi cuerpo me ha pedido, ante la inmensidad de la capital de los descubridores un momento de introspección. Y así le he dedicado un buen rato a mi diario. He de decir que quizás una de las mejores cosas que me trajo el año pasado la Ruta fue esa, la rutina de un diario, la compañía de un papel en blanco, la oportunidad de traer consciencia a la significación de mi realidad. La oportunidad de apelarme a mí misma en un libro único; el de mi vida. Lo recomiendo enormemente, la salud mental que esta simpleza a traído a mi vida es inimaginable. Su compañía frente a ese mar, ese horizonte, bajo esa luz, ha sido un momento único.

Tras compartir una charla hermosa y mi plato en la comida con mi queridísima Lucía, profesora de antropología, hemos tenido un momento único en esta Ruta. Hemos compartido un rato de conversación y de música con refugiados en un centro. Ha sido un momento confuso y difícil para muchos de nosotros. Algunos no han sabido y otros no han querido interactuar. Pero la mayoría poco a poco nos hemos acercado a los que voluntariamente habían decidido compartir el rato con nosotros. Yo he conocido a Mubarac, que significa bendecido. Este treintañero somalí llevaba toda la vida siendo un refugiado desde los 6 años. En la actualidad, sus padres y su hermana tienen la nacionalidad estadounidense y estas navidades han venido a Lisboa, también tiene hermanos en Canadá, en Inglaterra, y en otros países de Europa. La mayoría tiene nacionalidad en esos países. Me ha contado que se sacó la carrera de Derecho Internacional en Ucrania y que ha trabajado para ACNHUR. Ha sido mucho más que interesante. Hemos hablado de mi vida y de las condiciones laborales de los refugiados. Me ha parecido una gran persona y me ha sorprendido enormemente que para nada se concibe a sí mismo como una víctima. Me ha dicho que está donde quiere estar, al igual que sus hermanos. De todos modos no todas las historias que había allí eran tan agradables. Nuestra profesora de árabe, Yousra nos ha traducido historias terribles. Ha habido muchas emociones, pero también cantos, bailes, risas y complicidad. Todo a acabado con selfies, abrazos, y algún que otro contacto intercambiado. Al menos Mubarac y yo hemos quedado en contacto.

Después hemos disfrutado de un buen tiempo libre por Lisboa. Yo he aprovechado para grabar unas tomas necesarias de algunos monumentos de Lisboa y para pasar tiempo con expedicionarios, con los que en muchos momentos no puedo compartir mi tiempo por estar en Ruta trabajando como coordinadora del equipo de Audiovisuales. Ha sido un paseo muy agradable y me ha encantado descubrir un poco más a estos ruteros que ya me han robado el corazón. Lara, Elena, Irene, Miguel y yo nos hemos perdido por los hermosos callejones de Lisboa, por sus cuestas, su arte urbano, sus fachadas derruidas y ese encanto tan propio de Portugal en general y de Lisboa en particular. La magia ha ido inundándonos hasta que hemos llegado a un bar con un mirador increíble. Tras extasiarnos unos minutos hemos reparado en el reloj. Faltaba nada para la hora de reencuentro, así que hemos bajado corriendo hasta el punto de encuentro. Por suerte hemos encontrado un ascensor en medio de la calle que nos ha bajado 7 plantas hasta la zona baja de Lisboa. Ha sido un día genial. Ahora toca reuniones, volcar material en los ordenadores, cargar baterías y prepararlo todo para vivir un día más en este sueño increíble. Buenas noches.