Crónica del 2 de agosto

4 agosto 2023

Sofía Sans, Cataluña.

Sofía tiene 23 años, es de Tarragona y es expedicionaria del Grupo 3 de Ruta INTI.  Estudia Medicina en la Universidad de Rovira i Virgili (URV) y es nuestra décima cronista.


¡Hey! Mi nombre es Sofia. Supongo que lo ideal para empezar sería presentarme. Tengo 23 años y estudio Medicina en Tarragona, mi ciudad natal. Conocí la Ruta Inti hará unos 3-4 años. Siempre me ha apasionado viajar y conocer todo lo que nos envuelve, desde lo que tenemos al lado hasta lo que tenemos a miles de kilómetros de distancia. Es por este motivo que desde el primer momento me llamo la atención la ruta y su iniciativa por llegar hasta las raíces de la cultura del país que recorren cada año.

Me puse a trabajar para poder pagármelo y ha pasado solo una semana y ya pienso que está siendo la mejor inversión que he hecho hasta ahora. Si os digo la verdad una parte de mi tenía miedo (no sabría decir el porque) pero al final me lancé y entregué el trabajo y la carta de motivación para presentarme. Sentía que necesitaba salir de mi zona de confort, ser yo misma de nuevo y conocer a gente. Estamos en una edad donde la vida nos da vueltas cada segundo, tanto por un cambio propio como por giros en la gente que nos envuelve. Necesitaba respirar de todo eso y hacer reset. Supongo que, en cierto modo, se me juntó la oportunidad y la necesidad para que este  fuera el año. Me citaron para la entrevista, que resultó ser como una charla con amigos sobre mi vida y mis pasiones. Aún me acuerdo cuando nos enviaron el correo donde decía si nos aceptaban o no. Estaba en fallas con amigas de la universidad y me costó creérmelo (de hecho hasta que no aterricé en México no me lo creí del todo). No le había dicho a casi nadie que me había presentado ya que una parte de mi pensaba que no me iban a coger. No dudé en aceptar, ya que era mi último año para hacerlo, porque el verano siguiente me tocará estudiar el intensivo para presentarme al MIR. 

Cogí el vuelo con Arnau, un chico de mi zona y volamos juntos el 20 de julio a Cancún, donde hicimos un poco de pre ruta con algunas más ruteras. El 23 de julio ya nos reunimos todas y empezó la aventura. Desde el minuto 1 fue un no parar de conocer gente, cada cual más interesante. Supongo que lo estarán diciendo todas mis compañeras, pero es verdad que todas estamos sintiendo y viviéndolo todo con una intensidad exponencial.

Me acuerdo de una dinámica que hicimos sobre el tercer o cuarto día cuando estábamos en Tabi con Olaya, una de las monitoras. Nos hizo mirarnos a los ojos, y luego sacamos todo lo que teníamos dentro y lo compartimos con nuestro grupo. Me acuerdo de lo que dijo mi compi Mar, que aquí se nos reduce a lo estrictamente necesario y todas quedamos en las mismas condiciones, nadie tiene más que otra, solo nos queda ser nosotras. La ruta saca lo más puro de cada persona, eres tú y una mochila, incluso parece que se nos haya congelado la edad. Aprendemos a valorar cada pequeña cosa, cada vez que nos podemos duchar, cada vez que podemos repetir en la comida, etc. También lo celebramos todo, aplaudimos más que andamos casi (y eso es mucho decir). No sé, admiro a toda persona que me cruzo, parece que a todas les brillan los ojos. 

A Paula y Mar, por ser confianza pura. A Ale y Eli, por ser la alegría en el día a día, a Pablo por ser un brazo extendido, a Helena por ser un culo inquieto, a Carlos por alegrarnos siempre cantando y tocando la guitarra, a Manu y Alba por ser el dúo dinámico que me sacaba una sonrisa con solo abrir la boca, a Luchi por sus trenzas, a Miki por ver como tiene curiosidad en todo lo que le cuentan, a Juanan por ser el mago de la expedición, a Arnau por aguantarme en toda la pre ruta, a Sofia por abrazarme por la espalda, y a todas las que no estoy nombrando. No me quedo solo con las ruteras: toda la organización forma un grupo espectacular, desde intendencias a comunicación, monis, el equipo médico y el tridente (Nano, Manu y Fif). Mi especial mención a Ester, la profe del aula de música, que me ha devuelto la ilusión por seguir aprendiendo, contagiando sus ganas en cada canción que nos canta y nos enseña. Todas nos retroalimentamos positivamente, creando una sinergia brutal. 

Por último os contaré que me da un poco de vértigo volver. Que explote la burbuja. Ha sido como volver a las vacaciones de verano de cuando era pequeña, donde no distinguía si era lunes o sábado y no había preocupaciones. Ojalá devolver todo lo que estoy aprendiendo en algún momento. 

¡La ruta está viva!