Crónica del 17 de agosto

18 agosto 2023

Susana Plana, Madrid.

Susana tiene 20 años, es oriunda de Madrid y es expedicionaria del Grupo 5 de Ruta INTI. Estudia Farmacia en la UCM.


El penúltimo día de la ruta, para algunos, comienza un poco antes de lo previsto. Un viaje como este a Yucatán está acompañado tanto de buenos momentos como de incomodidades, entre otras, la diarrea del viajero y los vómitos, que en este caso ya hacían acto de presencia a las 5 de la mañana.

A las 7 nos despertó Pancho, el monitor, siempre dispuesto con su humor a levantarnos y comenzar el día con ánimos (incluso los del vómito).

Nada más levantarnos, tocó reorganizar el espacio, ya que había mucha gente enferma y era mejor que tuvieran zonas reservadas.

La intendencia, como siempre, repartió el desayuno: cereales o “porridge”, y leche con Colacao. Los cereales me sentaron muy bien y me despertaron; estaba lista para empezar el día.

Lo primero de todo: el bañador. Las actividades mañaneras para elegir fueron kayak, taller de nudos con Maykol, visita al ojo de agua y al cenote (para aquellos que no lo hicieron el día anterior, o incluso para los que quisieron repetir, ya que quedaban plazas libres), y monitoreo de tortugas. En mi caso, fui a la clase de nudos y me gustó mucho. Maykol repartió a cada uno un trozo de cuerda de aproximadamente 60 cm para que fuéramos haciendo los nudos con él. Hay muchas clases de nudos, de cierre, de tensión, etc. Además, siguen saliendo nuevos, ya que las personas pueden inventar un nudo y mandarlo a validar, haciendo las pruebas correspondientes para su aprobación.

Mientras Maykol iba haciendo cada nudo, nos iba explicando de qué tipo era, cuáles eran sus aplicaciones, qué ventajas y desventajas tenía, etc.

Me parece una suerte poder aprender de una persona que sabe tanto sobre supervivencia; algo que en el fondo es mucho más útil de lo que piensas.

Al final del taller, Maykol nos regaló el trozo de cuerda para que podamos seguir practicándolos en nuestras casas al volver.

Después del taller tuvimos tiempo libre hasta la hora de comer, ya que el monitoreo de tortugas al final se canceló. Aproveché el rato para estar con mis amigos, hablar y pasarlo bien, relajarme y disfrutar del momento.

Esta ruta me ha servido para conocer gente nueva con la que ahora puedo afirmar que me encantaría seguir manteniendo la relación una vez volvamos.

Para comer tuvimos sopa con fideos, una comida bastante caliente para la época pero que, curiosamente, me sentó increíblemente bien. Después estuvimos un rato ayudando a la intendencia a cortar patatas, lechuga y tomate para la cena. Luego me fui a la playa, a la sombra de un árbol, donde una amiga y yo nos tumbamos a hablar un poco de todo y disfrutamos del momento, del sonido del mar y de los pájaros. En la ruta, me estoy dando cuenta de que no hace falta estar rodeada de gente para sentirme acompañada, escuchada y para sentir que pertenezco a algo. Y esto sé que va a hacer que vuelva a casa cambiada, con otra mentalidad y otra perspectiva.

A las 16 h volvimos y tuvimos la última mentorización con nuestra monitora María. Fuimos a una terracita al borde del mar y nos sentamos en círculo para compartir el momento. Cada uno habló de sus incomodidades tanto en la ruta como en su día a día. Me sirvió para ver que la forma en la que respondes a las cosas de la vida depende mucho de tu estado emocional, y es importante tener una conversación asertiva para que las demás personas sepan qué necesitas en cada momento y sepan cómo actuar en consecuencia. Nos despedimos todos con un abrazo grupal viendo la puesta de sol.

Para seguir con las despedidas volvimos a la playa y tuvimos la última charla con Javicho, que habló sobre las tortugas y su importancia a la hora de recuperar dicha especie. Las tortugas tienen un ciclo de reproducción tan lento (cada 20 años, y de cada 1000 huevos, solo uno llega a adulto) que probablemente no tardemos mucho en perderlas, y por eso es importante no afectar a su desarrollo con la contaminación, la luminosidad, la pesca de arrastre, etc.

Mientras cenábamos patatas aliñadas, tuvimos nuestro último briefing, en el que Nano nos contó toda la planificación del último día. Hoy es cuando realmente nos damos cuenta de que mañana ya nos vamos de verdad, y es bastante impactante. Varios de nosotros en algún momento pensamos en irnos, pero ahora nadie quiere volver.