Carta de motivación de Jorge Sanz Ros

19 junio 2016
Jorge-Sanz-Ros.jpg

Tengo varios motivos que me han llevado a realizar el trabajo para participar en este viaje, desde que me hablaron de él siempre he tenido algo dentro de mí que me animaba a ir, y aunque no me decidí en anteriores ediciones, en parte por falta de tiempo, este año sí que empecé a informarme más sobre el formato de la expedición y comencé mi trabajo.

 

Me parece una manera fantástica de aprender más sobre la historia de nuestro propio país, así como de la historia de las culturas que tenemos cerca, la portuguesa es una cultura como la nuestra, europea, pero el choque cultural con la cultura marroquí espero sea grande, parece mentira que un país como Marruecos se encuentra a unos pocos kilómetros de nosotros y sean tan distintos culturalmente a nosotros, aunque claro, hasta que no conviva con sus gentes no sabré de lo que hablo.

 

Como se suele decir, tengo ganas de ver mundo, incluso dentro de nuestro país, pero ver mundo de una manera diferente a la usual. Cuando viajamos muchas veces tendemos a llegar al sitio, hacer nuestro recorrido visitando los puntos más importantes, hacernos nuestras fotografías de rigor y comer en los sitios recomendados, pero creo que la ruta puede ofrecerme mucho más que eso. La cultura de un lugar la conforman sus gentes, el poder dejar mi granito de arena en los habitantes de esos lugares, así como poder aprender de ellos esa cultura, esas pequeñas cosas que muchas veces no podemos ni siquiera llegar a ver en un viaje convencional, pero que al fin y al cabo es lo que hace a un pueblo, será un gran premio para mí, y es una de las cosas que espero me aporte la ruta.

 

Pero sobretodo tengo ganas de conocer gente, gente como yo, con sus aspiraciones, con el afán de aprender y llevarse de cada lugar por el que pasemos algo con ellos, pero también como he dicho antes gente diferente, de culturas distintas a la nuestra, tan radicalmente diferente como la cultura bereber. Quiero aprender tanto de mis compañeros de viaje como de nuestros anfitriones. He tenido la suerte de haber estado en viajes en los que convives con las personas 24 horas al día, me viene a la mente el recuerdo de la despedida, la gente llorando, y recuerdo que tras muchos años, cuando me reencuentro con ellos, hay algo especial en nuestra relación, haber vivido tan intensamente esos días, aunque no fuesen mucho, te hacen tener una relación con esas personas distinta a la que tienes con cualquier otro amigo. Eso es algo que también espero encontrar en la ruta.

 

Por último quiero reír, llorar, gritar, cantar, jugar, bailar, saltar, caminar, con todos esos perfectos desconocidos, y aprender de ellos, y que aprendan de mí.