Catedral de Santiago de Compostela

27 septiembre 2016
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Nuestros expedicionarios 2014 Paula, Patricia, Eduardo, Julia y Miguel realizaron este verano una etapa del Camino de Santiago y nos mandaron esta foto desde la plaza del Obradoiro, punto final del mismo.

En 1075 se ponen las primeras piedras de la gran catedral de peregrinación que hoy conocemos, aunque los supuestos restos del apóstol habrían sido descubiertos en el siglo IX. A partir de entonces, desfilaron por Santiago los mejores constructores del románico hasta llegar al maestro Mateo, autor de los últimos tramos de las naves y, sobre todo, del pórtico de la Gloria, la joya que preside la entrada oeste. Cuando fue consagrada en el año 1211, la Catedral ya gozaba de un privilegio increíble: todo aquel que visitase la Catedral en un Año Santo vería perdonadas las penas de sus pecados. ¡Y eso en la Edad Media era muy importante!

Con el tiempo las obras no se detuvieron en la Catedral. Santiago era una ciudad rica en propiedades y podía permitirse tener la iglesia más hermosa para el apóstol, que fue nombrado patrón de España en 1630. Se fueron añadiendo y cambiando las capillas y enriqueciendo los retablos. En los tiempos del arte gótico, la Catedral se disfrazó de fortín con torres y almenas. Pero la mayor revolución llegó con el barroco, el elegante estilo que hoy vemos en el altar mayor, en la fachada del Obradoiro y en las plazas monumentales que rodean a la Catedral.