Crónica del día 13: 29 de Julio.

30 julio 2015
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Por Ana Pérez, expedicionaria.

Hoy el despertar ha sido plenamente de campamento, con tanto los sacos como la ropa que inocentemente dejamos ayer fuera cubiertos del rocío mañanero que ha hecho que secarlas sea imposible. Con picaduras de mosquito complementando la humedad que teníamos encima hemos desayunado rápidamente para volver a recorrer el camino por medio de la nada de vuelta a los buses.

 Próxima parada, Sagunto. Miguel, el coordinador del taller de Historia, nos ha hecho una interesante visita cultural general. En ella hemos podido apreciar el teatro romano “reconstruido” ( en su versión s.XX que personalmente creo que le quita encanto), para terminar en el enorme castillo de la ciudad. Este está situado en la cima de la montaña y quedan restos sobre todo de la muralla, que nos ayuda a formarnos una idea de la magnitud que alcanzó.De ahí nos dirigimos a L´Hospitalet de Llobregat, donde tendremos uno de los recibimientos más cálidos. Una comida de campaña en el bus y al llegar el ayuntamiento nos ha abierto las puertas e incluso nos ha hecho entrega de unos detalles: una mochila, una cantimplora y una botella de agua (bendita agua, creo que nunca la había apreciado tanto). Nos han enseñado su ciudad, con sus diversas masías reconvertidas en museos, una atalaya, etc. Aún queda más, nos han llevado a las piscinas donde tenían preparada la Fiesta del Agua, una especie de Grand Prix con pruebas, hinchables y mucha diversión. Y para rematar la jornada qué mejor que una cena por cortesía del ayuntamiento de L´Hospitalet que nos ha dejado el estómago lleno y una sonrisa en los labios.

Cuando ya creías que este emocionante día había llegado a su fin aparece Marta, nuestra compañera con una enfermedad rara, que nos ha hablado sobre la “historia de su vida” que ha sido increíblemente apasionada y con ese toque de humor que caracteriza a Marta. Nos ha relatado cómo fue, y no sólo eso, si no que nos ha dado ciertos consejos para tratar a los niños con enfermedades raras con los que tendremos mañana un voluntariado. Todos nos hemos concienciado al menos en parte de lo que esto supone, y sobre todo cómo tener una actitud de sentirnos afortunados con todo lo que tenemos. Ella misma dice que esta experiencia “es muy grande, no sabéis cuanto” y que se siente “con suerte”, aunque creo que la verdadera suerte es nuestra por conocerla y que nos aporte tanto.

Sin duda cada día en la Ruta aprendo todo lo que aún tengo que aprender, y toda la gente maravillosa que está dispuesta a enseñarme.