Crónica 7 Agosto. Día 26, Portree – Highlands Games.

16 agosto 2019
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Día 26. 7 de Agosto. Portree - Highland games.


Otro día amanece en el campamento Ruta Inti. Hoy es un día corto, al menos en lo que respecta a la
crónica. Otro día más en que la lluvia nos acompaña desde el principio. Es lluvia de la que cala, ¿cuántos
litros podríamos llenar? Hoy entorpece el desayuno… un desayuno especial. Unas compañeras han
decidido levantarse antes y preparar tortitas para toda la expedición con la ayuda de Raúl Plaza y el
equipo de intendencia.

La fila para la comida avanza, y las caras de placer al notar la esponjosidad del regalo que les han hecho
sus compañeras pareciera que ilumina el día poco a poco; las hay para todos los gustos, sirope de
chocolate, miel, sirope de fresa… Cuánto se valoran los pequeños placeres que en casa so habituales
cuando llevas un mes en el que apenas dispones de jabón para lavar los enseres que utilizas en las
comidas.

En esa especie de contrato del que hablábamos días anteriores, a medida que nos vamos subiendo al
autobús, el cielo se abre… ya lo decíamos: la naturaleza aprieta pero no ahoga.
Ha empezado un día especial por varios motivos. Hoy llegamos a nuestro último destino: Edimburgo, la
ciudad de piedra añadirá a sus historias el fin de esta historia que hemos ido construyendo entre todas. Se
nota: hay nostalgia, pero también hay alivio, el cansancio necesariamente se acaba acumulando y se
necesita un alto en el camino.

Pero además hoy nos detenemos para hacer algo muy especial. En la isla de Skye en la que nos
encontramos coinciden los Highland Games de Portree. Un evento deportivo que comenzó como en
muchos otros casos siendo una prueba de la capacidad guerrera, pero que en el contexto de la historia de
Escocia ha tenido mucho que ver con lo identitario, como una manera de mantener su esencia
especialmente entre mil setecientos cuarenta y seis y mil setecientos ochenta y dos tras la aprobación de
los Proscription Acts, una serie de leyes impuestas por los ingleses que cansados de tener que lidiar de
manera cíclica con las aspiraciones de autodeterminación del pueblo escocés, intentaron eliminar por
completo la identidad escocesa (incluso se llegó a prohibir el uso de barba, nos comentó Fernando
Enríquez en el monumento de Glennfinan).

Qué pena tantos intentos a lo largo de la historia de borrar lo que son las personas, esa identidad
expresada a través de la cultura, de las lenguas diferentes, de diferentes formas de hacer… de ser, que al
final es lo que más ansiamos… ser en paz.

Y qué pena ver cómo todavía hoy se ven esos intentos. Cuánto que aprender en nuestra propia casa,
cuántas lenguas hemos dejado morir…

Será porque este pueblo respira consciencia de todo aquello que en el pequeño pueblo de Portree
pareciera que todo el mundo quisiera estar en la calle hoy. Sin importar la lluvia (aunque ciertamente a las
escocesas no les amilana tanto como a nosotras…. bueno, a nosotras cuando llegamos). Pero el cielo
respeta, y la jornada se hace deliciosa. Tienen tiempo libre para disfrutar como convengan; ya sea dando
una vuelta por el pueblo disfrutando de las pintorescas casas coloreadas en primera línea de playa con la
iglesia de fondo, o bien con las diferentes competiciones que se dan allí (muchas excéntricas desde
nuestra perspectiva: lanzamiento de martillo, peso, salto de altura y longitud, carreras…). Las ruteras
comentan las diferentes actuaciones de las deportivas, ríen, comen, pasean…
Algunas incluso se atreven a participar en las competiciones abiertas, de hecho, nuestra expedicionaria
María del Carmen queda cuarta en la carrera y consigue el cuarto premio: treinta libras en metálico.
Pasa la mañana demasiado rápido, hemos disfrutado mucho y después de comer subimos a los buses
directos a Edimburgo. Serán siete horas para esas últimas conversaciones largas de conocerse, para
repasar lo mejor y lo peor de la ruta, para repensarse y reflexionar sobre todo aquello que se ha vivido
durante este mes; no se ha acabado ni mucho menos la experiencia, promete que va a haber muchas
emociones estos días, habrá sorpresas, pero eso tocará explicarlo más adelante.

Esta es la última crónica que me toca a mí escribir; a todas nos toca ir cerrando ciclos dentro de este viaje,
de esta historia. Escocia ha sido un país de contrastes.

Escocia con sus paisajes naturales bellos, verdes, inspiradores, pero con su lluvia y los midges inhóspitos.
También la Escocia de historia repasando las primeras comunidades que habitaron la isla de Gran
Bretaña, el paso de las diferentes “civilizaciones”, la identidad de un pueblo y su impulso por sentirse
libre.

Las vivencias con las inteñas, la convivencia, el hambre, las sonrisas, la música, el sueño, momentos de
felicidad inmensa, momentos de tragedia y enfado.

Eso es Ruta Inti, eso es la vida… contrastes cotidianos.

Gracias a todas las que nos han ido siguiendo a lo largo de estas crónicas y gracias por los comentarios de
agradecimiento; sólo hemos intentado poner palabras a algo tan etéreo como los recuerdos y los
sentimientos que se han ido despertando en las ruteras con un itinerario como excusa.
Gracias a todas las personas que nos han acompañado en este viaje, aquí o en sus casas. Ojalá nos
podamos ver y leer a menudo. Pero mientras llega ese momento en el que nuestras sendas se vuelvan a
cruzar siempre nos quedará el recuerdo de esta burbuja que creamos para nosotras los recuerdos que
guardemos serán los que nos acompañen en nuestro día a día a partir de ahora, ese es nuestro tesoro.

Buen camino.