25 de julio. Día 12: Trujillo

25 julio 2018

Se supone que me debí de haber levantado temprano como había acordado con Pacha, alrededor de las 6 a.m., puse la alarma para que me despertara, pero, en lugar de ello, el frío fue el que me despertó aproximadamente a las 3 a.m. Intenté reconciliar el sueño, tanto fue el éxito que no me quise levantar para bañarme.

Cuando dieron las 7 a.m. aproximadamente nos despertaron, salí del saco para dormir y Pacha ya se había ido a bañar. Al comenzar a acomodar mis cosas y por un segundo alcé la mirada y me encontré con una sudadera que decía en la parte de atrás “México no estás solo. Nos faltan 43. Ayotzinapa”, en ese momento me sentí de nuevo en mi país, me entró algo de nostalgia pero a la vez me entró la necesidad de escuchar y leer las noticias todos los días por la mañana.

Recogí todas mis cosas y me preparé para desayunar, nos reunimos todos los integrantes del equipo 2, nos numeramos, poco a poco avanzamos en la fila mientras escuchábamos las indicaciones de Nelson (el médico) respecto al medicamento para la malaria. Me tocó pasar a por mi porción de comida y de forma inconsciente pedí leche en polvo para mi cereal (nota: odio la leche en polvo), no fue el mejor cereal que haya probado en mi vida pero era lo que había.

Después del desayuno nos preparamos para ir al Palacio Municipal de Trujillo, donde nos dieron una breve plática sobre la Historia de la ciudad. De ahí nos dirigimos a la casa Urquijo donde realizamos un recorrido por sus cuartos y patios principales para poder observar un poco de la época colonial que se vivió en Trujillo. Al terminar el recorrido nos dirigimos a la Plaza de Armas y de ahí fuimos a la catedral, donde tienen como santo patrón a San Valentín. Al finalizar volvimos a la Plaza de Armas donde tuvimos una pequeña reunión con Nano y nos tomamos una fotografía oficial todos juntos. Después recogimos nuestra comida y a partir de ahí comenzó nuestro tiempo libre, donde algunos volvimos al deportivo para recoger la ropa que habíamos dejado para que se secara.

Llegué al deportivo, recogí rápidamente toda mi ropa, la eché en una bolsa y salí en busca de una lavandería para llevarla a secar. No logré encontrar alguna pero sí logré encontrar un cyber con internet para poder poderme inscribir en la plataforma de la universidad. Después me encontré con algunos chicos de la Ruta y juntos buscamos un hostal para podernos dar una ducha. ¡Me pude bañar con agua caliente! Al salir del hostal busqué algún restaurante con internet para poder resolver un asunto que dejé pendiente mientras disfrutaba de un brownie y un café americano. A los 10 min. Entraron al restaurante Naila y Pablo, charlamos un poco, ellos se comunican con sus padres y un poco antes de que dieran las 3 p.m. los dejé para poder ir a cambiar algo de dinero y para pasar al súper a comprar comida para el camino que recorreríamos en bus. Llegué al súper y no me decidía a qué comprar, la mejor opción eran las galletas, pero, sinceramente, el simple hecho de escuchar el nombre galletas me daba dolor de cabeza, así que me decidí por fruta.

Ya en el deportivo saqué a secar toda la ropa que aún seguía húmeda, poco a poco comenzaron y a los 15 min. Comenzamos a subir a los buses todos los materiales. Al terminar nos reunimos en un parque que se encontraba cerca del deportivo para hablar sobre el recorrido que nos esperaba los próximos dos días. Una vez terminada la reunión hemos subido a los camiones y ahora vamos rumbo a Chachapoyas. El sol todavía nos ilumina un poco, falta aproximadamente una hora con sol, mientras he aprovechado para colgar mi ropa húmeda en algunos asientos del autobús para que se seque y hacer lo mismo que hicieron Irene y Naila de amarrar un mecate de extremo a extremo el camión para colgar ropa, perro como me senté justo a la mitad creo que eso estorbaba en el pasillo.

Miriam Guadarrama